Cauchos Karey acosa y reprime a los delegados de CGT.

Las elecciones sindicales del 19 de febrero de 2008 fueron un gran triunfo de los trabajadores de Cauchos Karey. Primero de todo, porque consiguieron una nueva representación legal, tras años en los que la empresa había reducido ésta a su mínima expresión con diversas medidas coactivas y de otro tipo. Además, con su voto mayoritario a la candidatura de CGT, mostraron sus deseos de cambio, su apoyo a una opción sindical más comprometida con la defensa de los intereses de los tra ba jadores. Poco después, el 7 de marzo de 2008, quedó constituido el nuevo Comité de Empresa, con Israel Abellán (CGT) como presidente, Mª Dolores Martínez (Grupo de Trabajadores) como secretaria, y los delegados de prevención David Blanco e Iván Cusac (ambos de CGT), y Tomás García (de UGT, en sustitución de su compañero Tomás Armero, que renunció al cargo). En la misma sesión, el Comité acordó solicitar la inclusión del presidente del Comité en los cursos de formación para delegados de prevención. Desde el primer momento, la dirección optó por putear al nuevo Comité. Primero haciendo oídos sordos a sus solicitudes; luego, sacándose de la manga peregrinas exigencias; más adelante, con las sanciones a los delegados de CGT; y finalmente, con el despido de Iván Cusac.

La empresa ningunea al Comité.

En abril de 2008, el Comité solicitó a la empresa el reglamento interno de la misma, la copia de los acuerdos suscritos por el anterior Comité y material de oficina, para poder comenzar a funcionar como representación legal de los tra- bajadores, “para ejercer sus obligaciones y derechos de nuestros compañeros”. No era mucho: 10 fundas, 1 carpeta clasificadora, 1 paquete de folios, etiquetas adhesivas, 1 grapadora, 1 perforadora y 1 cuaderno cuadriculado. Pero terminó el año sin que lo consiguieran. En mayo de 2008, el presidente del Comité se dirigió al gerente, Alberto Gutiérrez, para “hacerle constar el malestar de algunos trabajadores por la mala gestión de su asesoría laboral con respecto a la regularización del IRPF, para que se realice de forma equitativa en las catorce nóminas del año”. El gerente —miembro del Rotary Club— tuvo la desfachatez de hacer constar en el recibí que “De no venir acompañada del acta del Comité, donde se ha decidido presentar esta queja, la consideraré como una reclamación a título personal.” Como si el Comité tuviera la obligación de entregar sus actas a la empresa.
Toda vez que los delegados solicitaron verbalmente anticipos para los compañeros interesados y se quejaron a la dirección la baja categoría profesional y humana de algunos mandos intermedios, la empresa pasó a la segunda fase.

La empresa acosa a los delegados de CGT.

A finales de julio, cuando los delegados hicieron uso de las horas sindicales estipuladas por el Estatuto de los Trabajadores (a lo que se oponía la empresa argumentando que perdía producción y no podía suplirlos), la dirección inició el acoso a los delegados de CGT. A la vuelta de las vacaciones inició el expediente que culminó con las sanciones de 60 días de suspensión de empleo y sueldo a los tres delegados. Los compañeros recurrieron las sanciones y el pasado 30 de marzo el Juzgado de lo Social nº 2 de Alicante, dictó sentencia (“contra la que no cabe recurso alguno”) sobre la demanda de Israel Abellán, revocando“totalmente la sanción que le fue impuesta”. Estamos a la espera de las otras dos sentencias. Al reincorporarse al trabajo tras el cumplimiento de la sanción, la empresa continúa el acoso, ahora mediante cambios de sección, de puestos de trabajo y de turnos. Así fueron a parar a la sección de Terminado, el 7 de enero, David Blanco e Israel Abellán, con turnos distintos para dificultar sus relaciones. La empresa se ceba con Israel, presidente del Comité: cambio de puesto de trabajo y turno el 12 de enero de 2009. Y tras conocerse la sentencia que revocaba su suspensión de empleo y sueldo, lo cambian de puesto el 14 de abril (¿querrían conmemorar la República?) y de turno el 27 del mismo mes.

Los delegados no se achantan.

Ni las sanciones ni el acoso a que se ven sometidos los delegados han impedido que funcione el Comité, que sigue en la lucha por los derechos de los trabajadores y los delegados en el punto en que había quedado antes de las sanciones. Ha vuelto a solicitar el material de oficina, los acuerdos con los comités anteriores y la normalización de las retenciones del IRPF. Ha solicitado el local, los tablones de anuncios y el material informático a que tienen derecho según el artículo 81 del Estatuto de los Trabajadores. Y exige el cumplimiento del artículo 64 del mismo Estatuto,que estipula los derechos de información y consulta de los delegados. La dirección ha vuelto a mostrar su desprecio hacia los representantes legales de los trabajadores al argumentar su negativa a informar sobre los índices de absentismo solicitados por David Blanco e Israel Abellán el 29 de abril, en que “es el Comité de Empresa y no sus miembros individualmente quien tiene competencia para solicitar el índice de absentismo”.

La empresa despide a Iván. El acoso culmina, por ahora, con el despido del delegado de prevención Iván Cusac, el 22 de abril, acusado de presuntas faltas de asistencia al trabajo “de carácter intermitente”. Pero no estamos de brazos cruzados. El 30 de abril, los tres delegados denunciaron a la Inspección de Trabajo el despido de Iván y la represión sindical a que están sometidos los delegados de CGT en la empresa.

La CGT ha organizado una campaña de envío de faxes de protesta. Y el 19 de mayo convoca una concentración de protesta por el despido de Iván a las puertas de Cauchos Karey, en el km 8 de la carretera de San Vicente del Raspeig-Agost.